miércoles, 28 de enero de 2026

#Noticias10 | EL CHOCONAZO

 


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A 50 años del Choconazo: los libros de una histórica huelga.Por Pablo Montanaro montanarop@lmneuquen.com.ar



A 50 años del Choconazo: los libros de una histórica huelga

Los acontecimientos ocurridos entre la segunda quincena de diciembre de 1969 y los últimos días de marzo de 1970 durante la construcción de la obra hidroeléctrica El Chocón-Cerros Colorados, que generaron dos huelgas durante el gobierno militar de Juan Carlos Onganía, también fueron abordados por destacados periodistas e historiadores.

POR PABLO MONTANARO - montanarop@lmneuquen.com.ar

El Choconazo de Juan Quintar, cuya primera edición se publicó en 1998 por Educo -la editorial de la Universidad Nacional del Comahue- y reeditado en 2019, ofrece una profunda investigación e incluye valiosas entrevistas a los protagonistas. El autor señala que las condiciones laborales de los trabajadores eran pésimas, que hubo 8 muertos en las obras civiles, y que existía un “control personalizado que hacía la empresa junto a las fuerzas de seguridad”.

Juan Carlos Chaneton es autor de Dios y el diablo en la tierra del viento. Cristianos y marxistas en las huelgas de El Chocón (Editorial Catálogos, 2005), considerado el mejor trabajo que reconstruye la historia y que se adentra en el fondo del conflicto que marcó un antes y un después en la historia de la provincia. Además relata las influencias de cristianos y marxistas en las huelgas obreras que tuvieron lugar entre diciembre de 1969 y marzo de 1970, sus nexos ideológicos y políticos. El autor, nieto de Abel Chaneton (el periodista que ejerció el cargo de intendente de la ciudad de Neuquén entre 1908 y 1911), explicó que una de las líneas que plantea el libro es “analizar el cruce entre la Teología de la Liberación y el marxismo en ese conflicto y en qué medida convergieron estas dos manifestaciones en las luchas de los años '70”.

El Chocón, huelga y milagro de Benigno Calfuán (seudónimo de Sofía Pelliza), publicado en 2003 por Por Siempre Neuquén, es una novela histórica que, ambientada en los días del Choconazo, narra los sucesos y describe a los buenos y malos, a los héroes y villanos. En una entrevista, la autora se quejaba que en la villa no existen recuerdos de esas jornadas heroicas. “Parece que la gente olvidó la historia. Ni siquiera saben dónde está la barda en que los obreros se juntaba para delinear las luchas", expresó Pelliza en una entrevista.

Los comunistas y la huelga de el Chocón, publicada por Educo en 2011, es una obra colectiva escrita por Francisco Tropeano, Diego Figar, Lidia Figar y Mario Lopez Alaniz. El trabajo está escrito a partir de la actuación del Partido Comunista durante el conflicto ofreciendo gran cantidad de documentos y al mismo tiempo refleja el movimiento de solidaridad que generó la lucha.

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“El Choconazo”, perpetuado como hecho histórico neuquino.Yamil Regules

 

“El Choconazo”, perpetuado como hecho histórico neuquino

La referencia se colocó donde funcionaba el gremio La Fraternidad



Yamil Regules

Dirigentes ferroviarios recordaron la protesta de los trabajadores de la construcción y destacaron el apoyo que les dio la comunidad.

NEUQUÉN (AN) – “Padre, rece por mi familia, pero hasta que el delegado no me autorice no voy a volver a trabajar”, le pidió al entonces obispo Jaime de Nevares, uno de los obreros que protagonizó una de las más importantes huelgas obreras de la provincia, que pasó a la historia como “El Choconazo”. En el marco del circuito “Identidad NQN” se inauguró ayer el noveno hito, que recuerda la huelga que durante la dictadura militar de Juan Carlos Onganía llevaron adelante los trabajadores que construían la represa hidroeléctrica El Chocón. El recordatorio fue instalado en la vereda del antiguo edificio, donde funcionó durante muchos años el gremio ferroviario la Fraternidad. En diciembre de 1969 más de tres mil trabajadores llegados desde diferentes provincias argentinas decidieron paralizar la denominada “obra del siglo”, en reclamo de mejores salarios y condiciones de trabajo. Vivían en medio del más típico desierto patagónico, sin agua caliente, sin elementos de seguridad y por escasos salarios. Cuando se inició la huelga, ya habían muerto por falta de seguridad en la obra, unos ocho operarios. “Por primera vez eligieron sus propios delegados, y no fueron delegados comprados por el poder, sino por los trabajadores”, dijo David Lugones, secretario de Derechos Humanos del municipio. “El contexto de la huelga fue lo más difícil. Una dictadura militar que les hacia pagar caro cualquier sublevación a todos los trabajadores. Los que estaban en El Chocón habían venido de todas las provincias y tenían un estado de ánimo que resultó vital para la lucha. Tenían espíritu de rebeldía y eso los mantuvo firmes”, recordó Armando Olivares, uno de los subdelegado de los obreros de la represa. La huelga se extendió hasta marzo de 1970, en ese tiempo el gremio La Fraternidad se convirtió en un espacio de contención para las familias de los obreros, un refugio para los perseguidos por la policía y el lugar donde día a día se recolectaban alimentos, ropa, medicamentos y frazadas para enviarles a los trabajadores sitiados en El Chocón. “Acá cocinábamos en ollas populares y sobre todo estábamos al lado de nuestros hombres que luchaban por una mejor calidad de vida”; contó Ana Egea, una militante del Choconazo.

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https://www.rionegro.com.ar/el-choconazo-perpetuado-como-hecho-historic-HTRN_756724/

«El Choconazo» por emartinchuk

 

«El Choconazo»

chocónLa dirigencia de la UOCRA Neuquén junto a los obreros de la represa Chocón –Cerros Colorados, comienza, el 12 de diciembre de 1969, la primera huelga en la obra que ocupaba a más de tres mil trabajadores. El conflicto, recordado como «El Choconazo«, se desarrolla durante la dictadura de Juan Carlos Onganía y en un contexto de  confrontaciones sociales, como las ocurridas tanto en Córdoba como en Rosario.

Los obreros se indignaron con la conducción sindical porque “después del empadronamiento masivo, debió haber llamado a elecciones y no lo  hizo” destaca Benigno Calfuán en El Chocón, huelga y milagro.

Y agrega: “Por la noche, una nueva asamblea sacudió las bardas con sus gritos y aplausos. Más de dos mil almas potenciaron su entusiasmo (…) Con unanimidad absoluta se confirmó” a los elegidos por asamblea “como delegados y se decidió declarar la huelga al día siguiente, si la empresa no aflojaba”. Ante la inesperada reacción obrera, la empresa Impregilo, que hasta entonces convalidaba todo lo actuado por la UOCRA, pidió un cuarto intermedio.

Los camioneros ya habían parado por su cuenta y atascado el abastecimiento de la obra. Ante la dimensión que tomaba el conflicto y al detectar que los delegados eran izquierdistas, la empresa decidió llamar a la policía para amedrentar a los obreros y normalizar la obra.

chocón 1

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La detención de los delegados indignó a los trabajadores que cerraron todos los pasos que comunicaban con la construcción, paralizaron las actividades y se prepararon para resistir cualquier intento represivo. Cuando la policía intentó llevarse a los delegados, “la multitud reaccionó como un solo hombre. Rodeó los coches y recuperó a los detenidos ante las narices mismas de la policía, cuyo armamento fue ridículamente inútil para frenarla”.

Entonces comenzó “una actividad febril en todo el obrador. Rápidamente se construyeron barricadas y se organizaron piquetes de huelga (…) en menos de dos horas no quedaba nadie trabajando” los obreros de las empresas Analvi, Wainstein y Cartellone se habían sumado a los de Impregilo Sollazo.

El conflicto fue desarrollado en los principales medios de comunicación logrando una repercusión nacional que generó múltiples adhesiones, entre ellas la del obispo de Neuquén Jaime de Nevares. Los intentos represivos fracasaron y al cabo de seis días el conflicto logró la reincorporación de los cesanteados y el reconocimiento de los delegados elegidos en asamblea, entre otras reivindicaciones.

ARCHIVO - De Nevares

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“Yo soy Ana Egea de Urrutia”

Una de las principales protagonistas del “Choconazo”, fue Ana Egea de Urrutia, que  falleció el 18 de agosto de 2015 en Cipolletti. Fue embaladora, conductora de camión y junto a su marido llegó a la construcción de la represa en los años 60. Encabezó la huelga, se hizo cargo del comedor, estrechó lazos con Jaime de Nevares y se convirtió en una dirigente respetada y combativa de la época.

“Yo soy Ana Egea de Urrutia”, les dijo a las licenciadas en Letras Griselda Fanese y Emilse Kejner, quienes realizaron el trabajo “La Aneida: una epopeya de mujeres en una huelga de obreros…”. La aclaración sobrevino por que su nombre trascendió con su apellido de casada. Los obreros choconeros la recordaban como “la gorda Ana”, quien tenía un fuerte protagonismo, según recoge Juan Chaneton en su libro sobre la huelga.

El historiador Enrique Mases se preocupó por rescatar la historia de Ana tras su muerte reciente. “Fue una de esas feministas intuitivas, era una mujer muy solidaria y luchadora. Mantuvo sus convicciones, pero no tenía ningún parámetro filosófico detrás, era todo instintivo”.

Mases contó que de joven Ana vivió en Villa Regina y era embaladora en un galpón de empaque. Allí la eligieron delegada de las trabajadoras. Corrían los 60. Un día el patrón se quiso propasar con ella “y Ana le plantó un cajón de manzanas en la cabeza, fue presa, el galpón paró y sus compañeras cortaron las calles de la comisaría hasta que la liberaron a la noche”. En ese entonces estaba casada y tenía dos hijas. Después de una discusión con su marido por lo sucedido en el galpón, decidió irse.

“Agarró sus cosas, sus hijas y partió a Cinco Saltos”, detalló Mases. Allí sufrió la pérdida de una de sus niñas, al ahogarse en un canal. El tiempo le dio una nueva oportunidad y formó pareja con un camionero. Tuvieron tres hijos y se dedicó un tiempo a conducir camiones también. A fines de los 60 se fueron a vivir todos a El Chocón.

En el trabajo de Fanese y Kejner, Ana recordó que las mujeres de “El choconazo” eran diez. “Yo por ejemplo era la esposa de un chofer de los camiones, pero a la vez tenían un comedor, les daba de comer a los obreros (…) Éramos una gran familia”, dijo. Juan Quintar, en su libro “El Choconazo”, la define como el “pilar organizativo de la olla popular y máxima expresión de la participación femenina en las huelgas”

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https://perlitasperiodisticas.wordpress.com/2018/12/12/el-choconazo/